¿Qué fábulas hay?

Cómo escribir una fábula

De generación en generación, las fábulas de Esopo se han leído, enseñado y cantado. En algún momento habrás oído hablar de al menos una de las fábulas de Esopo. Algunas de nuestras favoritas son “El niño que gritó lobo”, “La tortuga y la liebre” y “El león y el ratón”. Durante años, los niños han aprendido la importancia de ser amables, desinteresados y generosos. Hemos reunido 12 lecciones de vida de las fábulas de Esopo, que creemos que son las más importantes en el mundo actual.

La historia: Una liebre presume de su velocidad delante de los demás animales y desafía a cualquiera de ellos a echar una carrera. Una Tortuga acepta su reto. Al principio, la liebre cree que es una broma, pero la tortuga habla en serio. Así, poco después comienzan la carrera. La Liebre corre a toda velocidad y, para burlarse de la Tortuga, decide echarse una siesta. La Tortuga sigue avanzando y avanzando lentamente. Cuando la Liebre se despierta, se da cuenta de que la Tortuga está cerca de la meta y no gana la carrera.

La lección: “La lentitud y la constancia ganan la carrera”. A veces, en la vida, puede parecer que los demás corren por delante de ti. Pero nunca se sabe qué obstáculo puede detenerlos en su camino. Es importante seguir avanzando y un día lo conseguirás.

Las fábulas de Esopo

La fábula es un género literario: una historia de ficción sucinta, en prosa o en verso, que presenta animales, criaturas legendarias, plantas, objetos inanimados o fuerzas de la naturaleza antropomorfizadas, y que ilustra o conduce a una lección moral particular (una “moraleja”), que al final puede añadirse explícitamente como una máxima o un dicho concisos.

El uso no siempre se ha distinguido tan claramente. En la versión King James del Nuevo Testamento, “μῦθος” (“mythos”) fue traducido por los traductores como “fábula”[1] en la Primera Epístola a Timoteo, la Segunda Epístola a Timoteo, la Epístola a Tito y la Primera Epístola de Pedro[2].

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La fábula es una de las formas más duraderas de la literatura popular, difundida al exterior, según coinciden los investigadores modernos,[3] menos por antologías literarias que por transmisión oral. Las fábulas se encuentran en la literatura de casi todos los países.

El variado corpus denominado Aesopica o Fábulas de Esopo incluye la mayoría de las fábulas occidentales más conocidas, que se atribuyen al legendario Esopo, que se supone fue un esclavo en la antigua Grecia hacia el año 550 a.C. Cuando Babrius puso las fábulas de la Esopica en verso para un príncipe heleno, “Alejandro”, declaró expresamente en la cabecera del Libro II que este tipo de “mito” que Esopo había introducido a los “hijos de los helenos” había sido una invención de los “sirios” de la época de “Ninos” (que personifica a Nínive para los griegos) y Belos (“gobernante”). [Se dice que Epicarmo de Kos y Formis fueron de los primeros en inventar fábulas cómicas[5]. Entre las fábulas más conocidas de Esopo están “El cuervo y el cántaro”, “La tortuga y la liebre” y “El león y el ratón”. En la educación antigua griega y romana, la fábula era el primero de los progymnasmata -ejercicios de formación en composición en prosa y oratoria- en los que se pedía a los alumnos que aprendieran fábulas, las ampliaran, inventaran las suyas propias y, finalmente, las utilizaran como ejemplos persuasivos en discursos forenses o deliberativos más largos. La necesidad de los instructores de enseñar, y de los estudiantes de aprender, una amplia gama de fábulas como material para sus declamaciones hizo que se reunieran en colecciones, como las de Esopo.

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El león y el ratón

En literatura, una fábula es una historia corta de ficción que tiene una moraleja o enseña una lección. Las fábulas utilizan animales, objetos o partes de la naturaleza humanizados como protagonistas, por lo que se consideran un subgénero de la fantasía.

Una rana fea y verrugosa estaba sentada en su nenúfar disfrutando del sol. Otra rana se acercó saltando y dijo: “¡Vaya, eres horrible! Es imposible que encuentres pareja”. En ese momento, una hermosa princesa se acercó al estanque, cogió a la rana fea y le plantó un gran beso en su verrugosa nariz. Al instante se convirtió en un príncipe alto y guapo, y se marchó de la mano de la princesa mientras la otra rana la observaba con la boca abierta de asombro. Nunca juzgues un libro por su portada.

Este cuento constituye una fábula por dos razones fundamentales: en primer lugar, sus protagonistas son ranas antropomórficas (ranas a las que se les han dado cualidades humanas); se les ha dado la capacidad de hablar para la historia. En segundo lugar, la historia termina con una lección – “nunca juzgues un libro por su cubierta”- que se transmite al público cuando la rana fea se convierte en príncipe.

Fábulas中文

Y es que es un recurso literario bastante eficaz para hacer pensar a los lectores, reflexionar y finalmente sacar conclusiones. Pero, ¿qué son las fábulas? Cuáles son sus características? Existen diferentes tipos? Todo esto y mucho más es lo que vamos a tratar hoy.

Según la RAE (Real Academia Española), las fábulas son relatos breves de ficción, en prosa o en verso, con intención didáctica o crítica manifestada frecuentemente en una moraleja final, y en los que pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados. En este caso, y siguiendo la definición, podemos encontrar temas mitológicos, de ficción, relaciones falsas, etc.

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Es decir, hablamos de un cuento o relato que cuenta una historia con personajes que llegan a un final en el que se aprende de ellos, es decir, hay una conclusión sobre lo que ha sucedido en lo que se ha leído, escuchado o escenificado.

El origen de este recurso literario no se conoce con seguridad. Sin embargo, algunas tablillas de arcilla de la época mesopotámica donde hay referencias a fábulas. En concreto, estas tablillas contienen la historia de zorros astutos, elefantes presuntuosos y perros con muy mala suerte. Como pertenecían a bibliotecas escolares, se cree que se utilizaban para enseñar a los más pequeños.

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