¿Cuál es el destino del alma según Platón?

¿Cuál es el destino del alma según Platón?

Qué es el alma animada según Platón

La inmortalidad es la continuación indefinida de la existencia de una persona, incluso después de la muerte. En el lenguaje común, la inmortalidad es prácticamente indistinguible de la vida después de la muerte, pero filosóficamente hablando, no son idénticas. La vida después de la muerte es la continuación de la existencia después de la muerte, independientemente de si esa continuación es indefinida o no. La inmortalidad implica una existencia interminable, independientemente de que el cuerpo muera o no (de hecho, algunas hipotéticas tecnologías médicas ofrecen la perspectiva de una inmortalidad corporal, pero no una vida después de la muerte).

La inmortalidad ha sido una de las principales preocupaciones de la humanidad, y aunque tradicionalmente se ha circunscrito principalmente a las tradiciones religiosas, también es importante para la filosofía. Aunque una gran variedad de culturas han creído en algún tipo de inmortalidad, tales creencias pueden reducirse básicamente a tres modelos no excluyentes: (1) la supervivencia del cuerpo astral parecido al cuerpo físico; (2) la inmortalidad del alma inmaterial (es decir, una existencia incorpórea); (3) la resurrección del cuerpo (o reincorporación, en caso de que la persona resucitada no conserve el mismo cuerpo que en el momento de la muerte). Este artículo examina los argumentos filosóficos a favor y en contra de la perspectiva de la inmortalidad.

Ejemplo de alma racional

La discusión anterior sobre el concepto griego del hombre se dedicó a mostrar cómo el hombre expresa su naturaleza en sus creaciones culturales, el arte y la sociedad.    Se ha señalado además que, en un sentido muy real, el hombre trasciende sus empresas creativas.    En esas circunstancias de decadencia social, es libre de resistir y superar las condiciones determinantes de esa sociedad y desarrollar su humanidad esencial.    A su vez, es capaz de reconstituir la sociedad con su perspicacia y energía creativas.    El hombre es la fuente creativa y la base de la cultura, pero es capaz de determinar su experiencia personal y social precisamente porque es un individuo sustantivo que posee su ser en libertad.    Así, en esta conferencia, “Individualidad y destino”, quiero considerar al hombre como un individuo sustantivo cuyos actos libres de autocreación le aseguran un destino significativo.

Sin embargo, las teorías filosóficas sobre la naturaleza y el destino del hombre tienen sus raíces en la religión griega.    A este respecto, hay dos ideas básicas que constituyen principios estructurantes tanto de la religión como de la filosofía griegas.    Son los conceptos de Moira (μo_ρα y Dike (δίκη).

Cuáles son las tres partes del alma según Aristóteles

El discurso científico de los últimos siglos se ha vuelto generalmente circunspecto al hablar de la existencia y los atributos de un “alma” humana, entendida como una especie de elemento invisible, inmaterial y unificador en el núcleo del ser humano. El desarrollo de la física, la química, la bioquímica, la biología y la psicología experimental ha sido testigo, si no motivo, de un progresivo declive en el uso del término o, en el mejor de los casos, de su reserva para un uso simbólico o poético. Sin embargo, en las últimas décadas la tendencia ha vuelto a cambiar, especialmente porque los científicos se han dado cuenta de la importancia y la utilidad del concepto para estudiar el llamado “problema mente-cuerpo”.

Sin embargo, está claro que las doctrinas judeocristianas de la creación ex nihilo y de la creación especial del hombre acabarían explicando el origen, la naturaleza y el destino del alma en términos muy diferentes. La descripción del alma humana como una emanación del alma cósmica tiene, en efecto, dos inconvenientes principales. En primer lugar, no está en condiciones de expresar o defender la dignidad del ser humano individual, ya que al igual que el alma individual se deriva del alma cósmica, el ser humano en su multiplicidad de microcosmos está ontológicamente subordinado al cosmos unitario en general. En segundo lugar, al basarse en una epistemología vitalista, mitológica e intuitiva destinada a explicar los orígenes y el dinamismo del universo, necesita una verificación racional o científica más seria. Platón y Aristóteles contribuyeron decisivamente a este proceso de clarificación.

San Agustín el ser tiene un alma inmortal

de todos los fenómenos temporales y como única garantía de las normas éticas y del conocimiento científico objetivo. La virtud consiste en la armonía del alma humana con el universo de las Ideas, que aseguran el orden, la inteligencia y el patrón a un mundo en constante cambio. Entre ellas, la más importante es la Idea del Bien, análoga al sol en el mundo físico. Sólo el filósofo, que comprende la armonía de todas las partes del universo con la Idea del Bien, es capaz de gobernar el estado justo. En sus diversos diálogos, Platón abordó prácticamente todos los problemas que han ocupado a los filósofos posteriores; sus enseñanzas han sido de las más influyentes en la historia de la civilización occidental, y sus obras se cuentan entre la mejor literatura del mundo.